Emprendete

waitry, para hacer el pedido desde el celular.


08 de noviembre de 2017

Emprendete

“Es una plataforma completa de gestión de servicio, que además les brinda información demográfica y de hábitos de consumo de sus usuarios, ofreciéndoles herramientas de promociones y descuentos en base a gustos e intereses"

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Alejandro Etchegoyen creó  Waitry. Es una aplicación para Android y iOS que permite a los usuarios acceder al menú con fotografías y descripciones en su idioma, hacer su pedido, llamar al mozo o alguien de staff, pedir la cuenta y pagar desde su celular, evitando filas, esperas y errores. Funciona en Restaurantes, Bares, Hoteles, Eventos y hasta Estadios, adaptándose al funcionamiento y look & feel de cada lugar al momento del check-in.

“Es una plataforma completa de gestión de servicio, que además les brinda información demográfica y de hábitos de consumo de sus usuarios, ofreciéndoles herramientas de promociones y descuentos en base a gustos e intereses. De esta manera no sólo optimizan los pedidos, sino que también pueden conocer y tratar mejor a sus clientes”, cuenta Alejandro y agrega: “Nuestra plataforma se integra con los principales sistemas gastronómicos, de modo que todo el proceso de pedido está sincronizado con su software actual, facilitando aún más la gestión”.

¿Cómo fue que se te ocurrió?

La idea surgió esperando la cuenta después de una cena, luego se fue reforzando haciendo filas en restaurantes y eventos públicos para poder hacer un pedido. Con la llegada de “Internet Of Things”, la drástica mejora en el hardware de los celulares y la conectividad tanto móvil como propia de los establecimientos, se dio un momento ideal para desarrollar una solución que optimice el proceso de pedido, ayude a los usuarios a evitar filas, rompa barreras idiomáticas y facilite el pago.

¿A qué público apuntan?

Nuestros clientes son Restaurantes, Cervecerías, Bares, Hoteles, Estadios y Productoras de Eventos. Idealmente lugares que tengan mucha salida y tengan necesidad de optimizar la atención para poder atender más gente mejor, en menos tiempo y los usuarios finales son principalmente millennials, pero el rango de público ideal se extiende a hombres y mujeres que tengan smartphone Android o iOS y tengan entre 15 a 40 años.


¿Cuánto tiempo pasó de aquella primera idea a la puesta en marcha?
Desde la ida a la puesta en marcha pasaron unos 6 meses, luego fueron casi dos años de investigación y desarrollo en los cuales hicimos pruebas piloto en varios lugares para pulir y mejorar el producto. El producto vio la luz a fines de 2016 y recién este año estamos llevando adelante la comercialización.

¿Lo pudiste hacer tal cual habías pensado desde un principio? En qué cambió?
Si bien la solución es en esencia la misma, cambió mucho el cómo a lo largo del proceso de desarrollo y validación con el mercado. Poner nuestra app y software a funcionar en lugares reales con gente real nos ayudó a entender mucho mejor las necesidades de clientes y usuarios. El aprendizaje es continuo y permanentemente estamos incluyendo nuevas características y mejorando detalles. Tenemos en puerta cosas que antes no habíamos ni imaginado y nos pone muy contentos que así sea.

¿Cuándo sentiste que Waitry arrancó su marcha?
Cuando lo pusimos en funcionamiento en los primeros clientes y la gente comenzó a usarlo para hacer sus pedidos. Podíamos ver en tiempo real todo lo que estaba pasando y recuerdo que fue una muy buena sensación, alegría por un lado y todo un desafío por el otro.

¿Cuál fue el momento más duro en el desarrollo del emprendimiento?
Hubo muchos, tuvimos muchos altibajos. Quizás lo más duro fue tener que romper el “0”, es decir, conseguir los primeros clientes. Sobretodo con una herramienta innovadora en la cual lo que necesitamos son “early adopters” que compartan nuestra visión y ganas de cambiar la forma de hacer las cosas para mejor.

¿El más placentero?
Cada vez que se pone en marcha Waitry en un establecimiento nuevo. Cada uno es como si fuera el primero. También cuando lanzamos una nueva funcionalidad que agrega valor y hace que sea una mejor herramienta.

¿Qué te queda pendiente aún en este emprendimiento?
Muchísimo. En primer lugar lograr una mayor penetración de mercado y llegar a la masa crítica de usuarios. Luego afianzar las oportunidades que tenemos de llevarlo al exterior. Acompañar todo este proceso de una estructura y crecimiento interno que nos permita llevarlo adelante. Espero lógicamente muchos desafíos más por superar.

¿Quiénes te apoyaron para llevarlo a cabo?
Estoy acompañado de dos socios, un excelente equipo comercial y advisors, y desde el inicio recibimos mucho apoyo de parte del ecosistema emprendedor tanto en Argentina como en otros países. Lógicamente también nuestras familias y amigos.

“Si bien emprender y jugársela por lo que a uno le gusta es algo cada vez más común, aún sigue instalado el miedo a emprender, a tomar riesgos e incursionar nuevos caminos. No hubo alguien que directamente me haya dicho que no lo haga, pero si recibí muchas preguntas del tipo “

¿Y si te sale mal? ¿Y si no conseguís clientes? ¿Y si la gente no lo usa? ¿Y si no pueden bancarlo?” pero siempre preferimos centrarnos en la solución más que en los problemas.
¿Cómo lo pudiste financiar?
Desde el inicio invertimos nuestro propio dinero, luego fuimos seleccionados para recibir un ANR de parte del Ministerio de Ciencia y Tecnología, hace poco abrimos nuestra primera ronda de inversión donde ya fuimos invertidos por un Inversor Ángel y esperamos completarla en los próximos meses.

¿Qué esperas de tu emprendimiento para los próximos años?
Nuestra visión es cambiar la forma en que la gente pide dentro de todo tipo de restaurante, hoteles, y estadios, simplificar los pedidos, eliminar las esperas y facilitar los pagos. A nivel estratégico convertirnos en el principal asistente de pedidos y pagos en Argentina y expandirnos rápidamente a Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

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