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Pachamamita, en las plantas, el amor y el arte


17 de noviembre de 2016

Emprendete

" Hago jardinería artistica para lo que empleo la técnica tradicional japonesa llamada kokedama, hago cuadros y armo talleres. Transformé mi hobby en mi trabajo"

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Carolina Onna tiene  36 años, hace cinco creó  Pachamamita, productos de jardinería artística. "Trabajo empleando la técnica tradicional japonesa llamada kokedama que son macetas orgánicas hechas 100 por ciento con sustratos naturales. Esta técnica la adapté a mi creatividad y de esta manera pude diferenciarme de lo convencional", cuenta.

¿Qué mas ofrece Pachamamita?

 Cuadros Vivos que  están hechos absolutamente de manera artesanal, desde el marco hecho con maderas nobles recicladas hasta la composición del cuadro con distintas especies de plantas suculentas.  Además. algo que no había pensado en absoluto era la faceta de la enseñanza y hoy es una de mis principales actividades. Me llaman de muchos espacios para dar los talleres.

¿ Cómo fue que se te ocurrio?

Se dio naturalmente. Siempre me gustaron las plantas y cuando llegó un kokedama a mis manos por primera vez se potenció mi admiración por ellas. Lo hacía para mi gente cercana, mi familia, amigas y para mi casa asi fue que empezó a formarse una rueda de pedidos hasta que decidí hacer de ésto mi trabajo.
 

" Mi hobby se fue transformando en mi trabajo por la repercusión que tuvo. Cuando decidí dedicarme de lleno toda la energía estuvo en que ésto funcione".

¿Cómo fue la estrategia de difusión?

Online, basada principalmente en Facebook. Fuimos segmentando y haciendo acciones de captura de datos para comunicar por email. Hubo un tiempo de dedicación a la identidad visual, registramos la marca. Nos propusimos hacer fotos que pudieran transmitir la esencia de mi trabajo.

"En Pachamamita la creatividad fluye naturalmente. Las plantas son la fuente de inspiración siempre".
 

¿ Con quién lo emprendiste?
Con mi marido. Él es quien me ayudó con la estrategia de comunicación y la creación de la marca. También ideamos cosas nuevas juntos y muchas veces en la realización concreta de los productos.

¿Cuál fue el momento mas duro en el desarrollo del emprendimiento?
 

 La intensidad de Pachamamita es directamente proporcional a la energía que le pongo. Y teniendo dos niños 

pequeños, a quienes decidí darles todo mi tiempo para su crianza, muchas veces es difícil dedicarle el tiempo que requiere.

¿ El momento mas lindo?

Siempre es un placer!, pero lo que más me gusta es transmitir el conocimiento. Cuando de los talleres se van felices con lo aprendido es  muy gratificante

¿Que te queda pendiente aun en Pachamamita?
Vamos paso a paso, con objetivos de corto plazo. Hoy lo pendiente es dar lanzamiento a un producto que estamos desarrollando, relacionado a la cerámica y las plantas, pero siempre con la búsqueda de que sea algo único. 
 

¿Cómo lo pudiste financiar?

No hubo inversión prácticamente. Hubo decisión de renunciar a un trabajo estable de muchos años y aventurarme al ''ver si funciona''.
 

¿Qué esperas de tu emprendimiento para los próximos años?

Que siga creciendo con paso firme como lo hace desde hace 5 años, siempre manteniendo la esencia del comienzo: artesanal, hecho con gusto, buscando la creatividad, con materiales naturales.
"Siempre me gustaron las plantas pero nunca soñé con tener este hermoso trabajo. Mi primer día de la madre mi marido me trajo de regalo un kokedama, hace 6 años casi no se veían. No podía entender de qué se trataba. Una bola, llena de musgo y una planta feliz que salía de ella. Lo único que quería era aprender a hacer kokedamas pero no había quien me enseñara y en internet se encontraban miles de técnicas distintas que no me conformaban. Quería aprender a hacerlas como los japoneses.  Luego de varios meses di con una generosa japonesa que me enseñó la técnica tradicional y nunca más paré de hacerlas. Un par de años después de hacer sólo para vender sentí que era importante transmitir lo que me había dado tanto a mí, y arranqué con los talleres.

Un hito en la historia de Pachamamita fue cuando nos pidieron cientos de kokedamas para un evento del Jardín Japonés.

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